Lo que pagas una vez y lo que pagas cada año
Una web se parece a un local: hay un gasto para montarlo y otros que se pagan mientras está abierto. Ten los dos a la vista al comparar presupuestos, porque una oferta barata al principio puede salir cara con los años.
| Concepto | Cuándo se paga |
|---|---|
| Diseño y montaje de la web | Una vez |
| Textos, si no los escribes tú | Una vez |
| Fotos profesionales, si las quieres | Una vez |
| Logotipo, si no tienes | Una vez |
| Textos legales: aviso legal, privacidad y cookies | Una vez |
| Dominio (tunegocio.es) | Cada año |
| Alojamiento | Cada mes o cada año |
| Mantenimiento | Cada mes o cada año |
| Correo con tu dominio | Cada mes o cada año |
Lo que se paga una vez
- Diseño y montaje. Decidir qué va en la web, cómo se ve en el móvil y ponerla a funcionar. Es la parte principal del precio.
- Textos. Qué haces, precios, horario y cómo llegar. Si los escribe quien te hace la web, pregunta si entran en el precio.
- Fotos. Con un móvil reciente y luz de día se puede empezar. Un fotógrafo se paga aparte.
- Logotipo, si no tienes. Desde uno sencillo con letras hasta una imagen completa con colores y tipografía.
- Textos legales. La web de un negocio tiene que decir quién está detrás (lo exige la LSSI) y, si recoge datos o usa cookies, explicar qué hace con ellos (lo exigen el RGPD y la LSSI).
Lo que se paga cada año o cada mes
- Dominio. Tu dirección: tunegocio.es. Un .es o un .com cuesta, según el registrador, del orden de 10 a 20 € al año. Si no lo renuevas, la web y el correo dejan de funcionar.
- Alojamiento. El servidor donde está guardada la web: para una web pequeña, unos pocos euros al mes. Mira el precio de renovación, no solo el del primer año, que a menudo es más bajo.
- Mantenimiento. Que alguien se ocupe de la seguridad, las copias y los cambios pequeños, como el horario de verano o la carta de temporada.
- Correo con tu dominio. Una dirección como hola@tunegocio.es en lugar de una gratuita. Algunos alojamientos lo incluyen; los servicios de correo profesional cobran por buzón y mes.
Hacerla tú, con un autónomo o con una agencia
Hay tres caminos y ninguno sirve para todos: depende de tu tiempo, de lo que necesites y de cuánto quieras depender de otros.
Tú, con un constructor de webs
Son plataformas en las que eliges una plantilla y la rellenas con tus textos y tus fotos, sin programar. Es lo más barato al empezar y puedes cambiar cosas cuando quieras. A cambio:
- Pones tu tiempo. Elegir la plantilla, escribir los textos y dejarla bien en el móvil no se hace en una tarde. Son horas que no dedicas al negocio.
- Se parece a otras. Las plantillas son las mismas para todos, también para tu competencia.
- La parte legal es cosa tuya. La plataforma pone la herramienta; que la web cumpla la ley, con su aviso de cookies si hace falta, te toca a ti.
- No siempre te la puedes llevar. En muchos constructores la web solo funciona dentro de la plataforma: si te cambias, toca rehacerla.
Con un profesional autónomo
Una persona que diseña y monta webs por su cuenta. Hay de todo: desde quien rellena plantillas hasta quien hace cada web desde cero.
- A favor: suele costar menos que una agencia, porque no paga oficina ni comerciales, y hablas directamente con quien hace tu web.
- En contra: dependes de una persona. Si enferma o deja el oficio, necesitas tener el dominio y los archivos a tu nombre para seguir sin ella.
Con una agencia
Una empresa con varias personas: diseño, programación, textos y, a veces, fotografía y publicidad.
- A favor: pueden con proyectos grandes, como una tienda con cientos de productos. Y si alguien se va, otro sigue con tu web.
- En contra: es la opción más cara, porque también pagas su estructura. Hay más reuniones e intermediarios, y algunas piden permanencia o un mantenimiento obligatorio.
¿Cuál te conviene? Con tiempo y un negocio sencillo, un constructor puede bastarte. Si prefieres no pelearte con la web, un autónomo o un estudio pequeño. Para una tienda grande, una agencia.
Qué hace subir el precio
Dos webs que se parecen en la pantalla pueden tener precios muy distintos. Esto es lo que más pesa:
- El número de páginas. A muchos negocios de barrio les basta una sola página con lo esencial. Cada página más es más diseño y más texto: la carta de un restaurante, una página por servicio en un taller.
- Una tienda online. Catálogo, pagos, envíos, devoluciones y las condiciones de venta que pide la ley. Es de lo que más encarece una web. Si vendes poco por internet, a menudo sale más a cuenta una plataforma de tienda enlazada desde tu web.
- Reservas o citas. Que tus clientes pidan hora en la peluquería a las once de la noche o reserven mesa para el sábado. Conectar la web con tu sistema de reservas es lo sencillo; programar uno propio cuesta bastante más.
- Idiomas. Cada idioma es otra versión de cada texto, traducida y revisada: la lengua de tu comunidad, o el inglés si tienes turistas.
- Textos y fotos profesionales. Un redactor o un fotógrafo cobran su trabajo. Se nota, pero no es imprescindible para empezar.
- Funciones a medida. Un calculador de presupuestos, una zona privada para clientes o la conexión con tu programa de facturación. Lo que no viene hecho se programa, y se paga por horas.
Costes escondidos y trampas
Los disgustos con una web casi nunca vienen del precio, sino de lo que no se leyó antes de firmar:
- Permanencia. Ofertas de «web gratis» o «sin pago inicial» a cambio de una cuota mensual durante varios años. Si quieres irte antes, pagas lo que queda. A veces es un renting con una financiera, y salir de él es difícil aunque la web no funcione.
- El dominio a nombre del diseñador. Tu dirección y tu correo dependen de él, y si un día os separáis puede no dártelo. Pide que el titular sea tu negocio desde el primer día.
- Una web que no te puedes llevar. Si está hecha con una plataforma del propio proveedor, al irte te quedas sin web.
- Licencias y plugins que se renuevan. Plantillas o complementos de pago que hay que renovar cada año; si no se renuevan, suelen quedarse sin actualizaciones de seguridad. Pregunta quién los paga.
- Mantenimiento obligatorio. Tener mantenimiento es razonable. Que sea la única forma de que tu web siga en internet, no.
- Textos legales que no están. Si faltan, quien responde ante la ley es el titular de la web: tú.
- Cambios que se cobran uno a uno. Poner el horario de verano o cambiar una foto no debería necesitar un presupuesto nuevo cada vez.
Qué preguntar antes de contratar
Hazlo por escrito, por WhatsApp o por correo, para que las respuestas queden guardadas.
- ¿El dominio va a mi nombre? Tiene que ser que sí, y con acceso para ti.
- ¿Puedo llevarme la web si me voy? ¿Me dais los archivos?
- ¿Qué incluye el mantenimiento? Cuántos cambios al mes y qué se cobra aparte.
- ¿Hay permanencia? Y, si la hay, cuánto cuesta irse antes.
- ¿Incluye los textos legales? Hechos para tu negocio, no copiados de otra web.
- ¿Puedo ver webs que hayáis hecho? Mejor de negocios reales parecidos al tuyo.
- ¿El precio es cerrado? ¿Lleva IVA? Que quede escrito qué entra y qué no.
- ¿Cuánto tardáis y desde cuándo cuenta el plazo? ¿Desde que pagas o desde que mandas tus fotos y tus datos?
- Si ya tengo web, ¿mantenéis mi dominio? Cambiar de dirección puede hacerte perder lo que ya tienes en Google.
Nuestros precios, como ejemplo
Como referencia, estos son los nuestros, los mismos que en la portada. Van sin IVA porque trabajamos para negocios.
| Qué incluye | Precio |
|---|---|
| Esencial. Una página con lo que busca tu cliente, textos legales y revisión de tu ficha de Google. | 290 € |
| Completa. Hasta cinco páginas, textos escritos para las búsquedas de tu zona y alta en Google Search Console. | 490 € |
| A medida. Todo lo de la Completa, más reservas, citas o cobros por internet. | desde 690 € |
| Mantenimiento (opcional). Dominio, alojamiento, seguridad, copias y hasta dos cambios pequeños al mes. Sin permanencia. | 19 €/mes |
El mantenimiento también se puede pagar al año: 190 € + IVA, con dos meses gratis. Los extras, como otra página u otro idioma, tienen precio fijo y están en la lista de precios.
Antes de pagar nada, te preparamos una muestra de la web de tu negocio, gratis, y te la enseñamos antes de que pagues nada. Si te convence, pagas la mitad y la terminamos; la otra mitad, al publicarla. El dominio va a tu nombre y, si un día dejas el mantenimiento, te damos todos los archivos.
Lo que cuesta según tu negocio
El precio es el mismo para todos; lo que cambia es lo que lleva cada web. En la página de tu sector te contamos qué incluye la tuya y qué extras suelen pedir:
- Precio de una página web para un restaurante o un bar: la carta, el menú del día y las reservas.
- Precio de una página web para una peluquería o un centro de estética: los servicios con su precio y su duración, y cómo pedir cita.
- Precio de una página web para un taller mecánico: los servicios, la cita con una foto del problema y cómo llegar.
- Precio de una página web para una clínica de fisioterapia: los tratamientos, el equipo y la primera visita.
- Precio de una página web para una casa rural: fotos, capacidad, temporadas y reservas directas.
- Precio de una página web para una tienda de barrio: lo que vendes, los encargos por WhatsApp y el horario.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio tener página web?
No. Ninguna ley obliga a un bar, una peluquería o un taller a tener web; eso sí, si la tienes, tiene que cumplir la ley. Pero quien busca «peluquería» en su barrio compara horarios, precios y fotos antes de elegir, y si no tienes web, solo ve tu ficha de Google.
¿Puedo tener una web gratis?
Sí, con límites. Los planes gratuitos de los constructores suelen poner su marca o su publicidad y te dan una dirección del tipo tunegocio.plataforma.com, no tunegocio.es. Lo que sí es gratis, y conviene tener, es tu ficha de Google: te explicamos cómo hacerla en la guía para aparecer en Google Maps.
¿Cuánto cuesta mantener una web al año?
Lo mínimo es el dominio, del orden de 10 a 20 € al año, y el alojamiento. El mantenimiento es opcional: el nuestro cuesta 19 € al mes o 190 € al año, más IVA, con el dominio y el alojamiento incluidos y sin permanencia.
¿El IVA va incluido en el precio?
Entre empresas, lo normal es dar los precios sin IVA, porque muchos negocios se lo pueden deducir. El tipo general es el 21 %: 290 € + IVA son 350,90 €. Si tu negocio no puede deducírselo, como una tienda en recargo de equivalencia, compara los precios con IVA. Ante la duda, pregúntaselo a tu gestor.